martes, 27 de abril de 2010

EL CORDOBES RECIBE EL ALTA PARA TRASLADARSE A SEVILLA

www.juandelacalle.com

El torero Manuel Diaz EL CORDOBES, abandona la Clinica Nuestra Sra. del Remei de Barcelona, donde fue hospitalizado cuando el pasado domingo resulto cogido en la Monumental de Barcelona, sera controlado por el equipo medico del Hospital Sagrado Corazon de Sevilla, el matador en declaraciones a los medios dice: " quiero hacer todo lo posible para reaparecer en Jerez, una plaza y una fecha muy importante para mi, aunque los dolores son logicos tras la paliza, espero que la evolucion sea rapida, yo le pondre ganas para que acelere"
"tambien quiero enviar mi cariño a todos los amigos, profesionales y aficionados que se han preocupado por mi ademas de al equipo medico del Dct. Sierra, de la plaza de toros de Barcelona, y agradecerle su apoyo"
Alineación al centro

Columna de Vargas Llosa: Torear y otras maldades

“Lo que no es tolerable es la prohibición, algo que me parece tan abusivo y tan hipócrita como sería prohibir comer langostas o camarones con el argumento de que no se debe hacer sufrir a los crustáceos (pero sí a los cerdos, a los gansos y a los pavos”

Por Mario Vargas Llosa

El intento de prohibir las corridas de toros en Barcelona ha repercutido en medio mundo y, a mí, me ha tenido polemizando en las últimas semanas en tres países en defensa de la fiesta ante enfurecidos detractores de la tauromaquia. La discusión más encendida tuvo lugar en la noche de Santo Domingo —una de esas noches estrelladas, de suave brisa, que desagravian al viajero de la canícula del día—, en el corazón de la Ciudad Colonial, en la terraza de un restaurante desde la que no se veía el vecino mar, pero si se lo oía.

Alguien tocó el tema y la señora que presidía la mesa y que, hasta entonces, parecía un modelo de gentileza, inteligencia y cultura, se transformó. Temblando de indignación, comenzó a despotricar contra quienes gozan en ese indecible espectáculo de puro salvajismo, la tortura y agonía de un pobre animal, supervivencia de atrocidades como las que enardecían a las multitudes en los circos romanos y las plazas medievales donde se quemaba a los herejes. Cuando yo le aseguré que la delicada langosta de la que ella estaba dando cuenta en esos mismos momentos y con evidente fruición había sido víctima, antes de llegar a su plato y a sus papilas gustativas, de un tratamiento infinitamente más cruel que un toro de lidia en una plaza y sin tener la más mínima posibilidad de desquitarse clavándole un picotazo al perverso cocinero, creí que la dama me iba a abofetear. Pero la buena crianza prevaleció sobre su ira y me pidió pruebas y explicaciones.

Escuchó, con una sonrisita aniquiladora flotándole por los labios, que las langostas en particular, y los crustáceos en general, son zambullidos vivos en el agua hirviente, donde se van abrasando a fuego lento porque, al parecer, padeciendo este suplicio su carne se vuelve más sabrosa gracias al miedo y el dolor que experimentan. Y, sin darle tiempo a replicar, añadí que probablemente el cangrejo, que otro de los comensales de nuestra mesa degustaba feliz, había sido primero mutilado de una de sus pinzas y devuelto al mar para que la sobrante le creciera elefantiásicamente y de este modo aplacara mejor el apetito de los aficionados a semejante manjar. Jugándome la vida —porque los ojos de la dama en cuestión a estas alturas delataban intenciones homicidas— añadí unos cuantos ejemplos más de los indescriptibles suplicios a que son sometidos infinidad de animales terrestres, aéreos, fluviales y marítimos para satisfacer las fantasías golosas, indumentarias o frívolas de los seres humanos. Y rematé preguntándole si ella, consecuente con sus principios, estaría dispuesta a votar a favor de una ley que prohibiera para siempre la caza, la pesca y toda forma de utilización del reino animal que implicara sufrimiento. Es decir, a bregar por una humanidad vegetariana, frutariana y clorofílica.

Su previsible respuesta fue que una cosa era matar animales para comérselos y así poder sustentarse y vivir, un derecho natural y divino, y otra muy distinta matarlos por puro sadismo. Inquirí si por casualidad había visto una corrida de toros en su vida. Por supuesto que no y que tampoco las vería jamás aunque le pagaran una fortuna por hacerlo. Le dije que le creía y que estaba seguro que ni yo ni aficionado alguno a la fiesta de los toros obligaría jamás ni a ella ni a nadie a ir a una corrida. Y que lo único que nosotros pedíamos era una forma de reciprocidad: que nos dejaran a nosotros decidir si queríamos ir a los toros o no, en ejercicio de la misma libertad que ella ponía en práctica comiéndose langostas asadas vivas o cangrejos mutilados o vistiendo abrigos de chinchilla o zapatos de cocodrilo o collares de alas de mariposa. Que, para quien goza con una extraordinaria faena, los toros representan una forma de alimento espiritual y emotivo tan intenso y enriquecedor como un concierto de Beethoven, una comedia de Shakespeare o un poema de Vallejo. Que, para saber que esto era cierto, no era indispensable asistir a una corrida. Bastaba con leer los poemas y los textos que los toros y los toreros habían inspirado a grandes poetas, como Lorca y Alberti, y ver los cuadros en que pintores como Goya o Picasso habían inmortalizado el arte del toreo, para advertir que para muchas, muchísimas personas, la fiesta de los toros es algo más complejo y sutil que un deporte, un espectáculo que tiene algo de danza y de pintura, de teatro y poesía, en el que la valentía, la destreza, la intuición, la gracia, la elegancia y la cercanía de la muerte se combinan para representar la condición humana.

Nadie puede negar que la corrida de toros sea una fiesta cruel. Pero no lo es menos que otras infinitas actividades y acciones humanas para con los animales, y es una gran hipocresía concentrarse en aquella y olvidarse o empeñarse en no ver a estas últimas. Quienes quieren prohibir la tauromaquia, en muchos casos, y es ahora el de Barcelona, suelen hacerlo por razones que tienen que ver más con la ideología y la política que con el amor a los animales. Si amaran de veras al toro bravo, al toro de lidia, no pretenderían prohibir los toros, pues la prohibición de la fiesta significaría, pura y simplemente, su desaparición. El toro de lidia existe gracias a la fiesta y sin ella se extinguiría. El toro bravo está constitutivamente formado para embestir y matar y quienes se enfrentan a él en una plaza no solo lo saben, muchas veces lo experimentan en carne propia.

Por otra parte, el toro de lidia, probablemente, entre la miríada de animales que pueblan el planeta, es hasta el momento de entrar en la plaza, el animal más cuidado y mejor tratado de la creación, como han comprobado todos quienes se han tomado el trabajo de visitar un campo de crianza de toros bravos.

Pero todas estas razones valen poco, o no valen nada, ante quienes, de entrada, proclaman su rechazo y condena de una fiesta donde corre la sangre y está presente la muerte. Es su derecho, por supuesto. Y lo es, también, el de hacer todas las campañas habidas y por haber para convencer a la gente de que desista de asistir a las corridas de modo que estas, por ausentismo, vayan languideciendo hasta desaparecer. Podría ocurrir. Yo creo que sería una gran pérdida para el arte, la tradición y la cultura en la que nací, pero, si ocurre de esta manera —la manera más democrática, la de la libre elección de los ciudadanos que votan en contra de la fiesta dejando de ir a las corridas— habría que aceptarlo.

Lo que no es tolerable es la prohibición, algo que me parece tan abusivo y tan hipócrita como sería prohibir comer langostas o camarones con el argumento de que no se debe hacer sufrir a los crustáceos (pero sí a los cerdos, a los gansos y a los pavos). La restricción de la libertad que ello implica, la imposición autoritaria en el dominio del gusto y la afición, es algo que socava un fundamento esencial de la vida democrática: el de la libre elección. La fiesta de los toros no es un quehacer excéntrico y extravagante, marginal al grueso de la sociedad, practicado por minorías ínfimas. En países como España, México, Venezuela, Colombia, Ecuador, el Perú, Bolivia y el sur de Francia, es una antigua tradición profundamente arraigada en la cultura, una seña de identidad que ha marcado de manera indeleble el arte, la literatura, las costumbres, el folclor, y no puede ser desarraigada de manera prepotente y demagógica, por razones políticas de corto horizonte, sin lesionar profundamente los alcances de la libertad, principio rector de la cultura democrática.

Prohibir las corridas, además de un agravio a la libertad, es también jugar a las mentiras, negarse a ver a cara descubierta aquella verdad que es inseparable de la condición humana: que la muerte ronda a la vida y termina siempre por derrotarla. Que, en nuestra condición, ambas están siempre enfrascadas en una lucha permanente y que la crueldad —lo que los creyentes llaman el pecado o el mal— forma parte de ella, pero que, aún así, la vida es y puede ser hermosa, creativa, intensa y trascendente. Prohibir los toros no disminuirá en lo más mínimo esta verdad y, además de destruir una de las más audaces y vistosas manifestaciones de la creatividad humana, reorientará la violencia empozada en nuestra condición hacia formas más crudas y vulgares, y acaso nuestro prójimo. En efecto ¿para qué encarnizarse contra los toros si es mucho más excitante hacerlo con los bípedos de carne y hueso que, además, chillan cuando sufren y no suelen tener cuernos?

lunes, 26 de abril de 2010

(San Felipe-Venezuela) Protagonistas de La Feria de San Felipe 2010: Rejoneador José Luis Rodríguez

www.opinionytoros.com

Por: Nikolas Babin

Con los protagonistas de la feria de San Felipe, hoy presentamos al Rejoneador José Luis Rodríguez.

José Luis Rodríguez Agostini, nació en Mérida, Venezuela el 18 de noviembre de 1977. Es sobrino del Rejoneador Javier Rodríguez Jáuregui, primo hermano del matador Otto Rodríguez Lemus y primo hermano de los de los Rejoneadores Luis Augusto Rodríguez Lemus, Rafael Augusto Rodríguez Garcés, Francisco Javier Rodríguez y Willie Molina Agostini.


(Foto cortesía Andreína Campos)

Se presentó por primera vez en público, en la Plaza de Toros del Hotel la Pedregosa en Mérida, el 28 de noviembre de 1998, en un festival donde alternó con el Rejoneador Leonardo Grisolía y los Aficionados Prácticos Augusto Rodríguez Jáuregui y Manolo Morilla, lidiando novillos de Carlos Jugo Burguera.

Su presentación oficial como Rejoneador fue el 23 de junio de 1996 en Colon, Estado Táchira, occidente venezolano, alternando con los matadores Tomás Campuzano y Erick Cortéz, lidiando un toro para rejones, de “Santa Fe” y cuatro toros de “Rancho Grande”. Desde entonces ha toreado en Venezuela un total de 104 corridas cortando un total de 87 oreja y 4 rabos.

Debuta en España el 14 de agosto de 1999 en Albadalejos de Cuende (Cuenca), donde actuó por colleras, en dos toros, como invitado de los Rejoneadores José Miguel Callejón y Miguel García, que actuaron mano a mano.

Debuta en Colombia el 25 de enero del 2003. Armenia (Quindío), alternando con Martín González Porras y Juan Rafael Restrepo ante toros de “Dosgutiérrez”.

El 15 de septiembre de 2009 se presenta en los Estados Unidos en Las Vegas (Nevada), alternando con Joao Salgueiro y Jorge Hernández Gárate, lidiando toros de “Campo Bravo”.

En México lo hace el 4 de octubre del 2009 en Pachuca, al lado de Jorge Hernández Gárate y Pedro Louceiro (nieto) lidiando toros de “La Soledad.

En San Felipe, Estado Yaracuy, lo hace la tarde del 5 de mayo de 2007 donde corto dos orejas ante toros de la ganadería “Santa Fe” alternando con el matador Otto Rodríguez y los Rejoneadores Javier Rodríguez, Rafa Rodríguez y Francisco Javier Rodríguez. En esta oportunidad su participación tendrá lugar el día domingo 2 de mayo junto con los toreros de a pié, el español Francisco José Palazón y el venezolano Rafael Orellana, ante toros de la ganadería “Rancho Alegre”.

LAS CORNADAS A JOSÉ TOMAS


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Quince percances, el primero de ellos por un astado de la misma ganadería del que hirió también en México a su ídolo ‘Manolete’, jalonan la vida torera de José Tomás, que este domingo se debatia entre la vida y la muerte en la UCI de un hospital de Aguascalientes, en cuya plaza resultó herido esta madrugada de carácter gravísimo.

Un rosario de cornadas, lesiones óseas y musculares, cuya cronología es la siguiente:

1994: 22 de mayo. Aguascalientes (México). Bautismo de sangre por un novillo de Torrecilla que le infirió una cornada de 30 centímetros en el muslo izquierdo. Se da la circunstancia de que el astado pertenecía a la misma ganadería que hirió por primera vez a ‘Manolete’ en México.

1995: 10 de diciembre. En la plaza monumental ‘La México’, cornada de poca gravedad la tarde de su alternativa.

1996: 18 de enero. Autlán de la Grana (Jalisco, México). Grave cornada que le provocó una gran hemorragia, por lo que tuvo que recibir varias transfusiones. Sufrió dos paros cardíacos.

1997: 2 de junio. Madrid. Cornada de 20 centímetros en el muslo derecho por un toro de ‘Los Bayones’.

1998: 2 de agosto. Estella (Navarra). Percance de menor gravedad.

2000: 9 de abril. Zaragoza. Un toro de José Luis Marca le infiere dos cornadas de 15 y 17 centímetros, respectivamente, y pasa andando a la enfermería a pesar de la gravedad del percance.

2001 30 de abril. Sevilla. Cornada por un toro de Juan Pedro Domecq en el muslo izquierdo, de pronóstico menos grave. 25 de julio. Santander. Luxación del codo.

2002: 22 de junio. Badajoz. Cornada grave en la axila por un toro de Juan Pedro Domecq.

2007: 29 de agosto. Linares (Jaén). Cornada grave en el muslo derecho por un toro de Núñez del Cuvillo.

2008: 3 de mayo. Jerez de la Frontera (Cádiz). Cornada grave en la base del cuello por un toro de Núñez del Cuvillo. 15 junio. Madrid. Tres cornadas, una en el muslo derecho, otra en la rodilla derecha y una tercera en el tercio inferior de la pierna derecha. Graves las tres. El toro de ‘Toros de El Torero’. 10 de agosto. El Puerto de Santa María (Cádiz). Dos cornadas, una en el glúteo y otra en la axila, toreando en mano a mano con Morante de la Puebla una corrida de Núñez del Cuvillo. 24 de agosto. Cuenca puntazo de 3 centímetros en la base del pene por un toro de ‘La Palmosilla’. Menos grave.

2010: 24 abril. Aguascalientes (México). Cornada gravísima en el muslo izquierdo. El toro pertenecía a la ganadería de Santiago.

¿Qué hay detrás de cada espectáculo taurino?


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Por Andreína Campos

Con un prematuro conocimiento en el medio y de una corta edad de vida he vivido intensamente la pasión taurina, mis ojos han visto lo bonito de cada lance, mis oídos han escuchado las hermosas melodías de los vibrantes pasodobles, mis manos han sentido el calor de la plaza, un sin fin de sentidos que en tres palabras no se puede expresar lo que es esto: La fiesta brava.

Lamentablemente también, se ha vivido los contra de la misma, en donde se han visto quienes son los destructores de ella, oyéndose criticas de otros, sintiéndose la rabia interna; es que es muy fácil esperar por un festejo, criticando los carteles, es muy fácil comprar los boletos y esperar que suenen clarines y timbales para dar comienzo a la fiesta más emocionante que existe, criticando de una forma u otra de la manera más sencilla y hasta descarada destruyéndola. Sí, es muy fácil ver una tarde de toros, hacer comentarios con el amigo en reprochando al torero, al picador, al banderillero, al empresario, al ganadero, en fin el espectáculo en general.

Pero algunas veces nos hemos preguntado ¿Qué hay detrás del espectáculo taurino? ¿Con que esfuerzo se organiza?... Parece que no, ya que es más fácil ver el lado contrario de la moneda. Señores, detrás de un espectáculo taurino existen un sin fin de elementos, desde el empresario que arriesga solo para que disfrutemos de una tarde de toros, el ganadero que desde que sale su ganado reza al abrir la puerta de los toriles para ver el fruto de años de cría, el torero que año tras año se ha sacrificado, ha luchado para estar ahí en el ruedo, al igual que los subalternos, el fotógrafo que expresa el arte a través de un papel, los músicos que alimentan sus vida haciendo sonar los pasodobles que alegran el festejo y una serie de personajes que hasta en lo mínimo se hace necesario para la realización del espectáculo taurino. Por un momento cerremos nuestros ojos y pongámonos en el papel de cada uno de estos elementos, en tratar de organizar no más que un sencillo festejo. ¿Seriamos capaces de arriesgar nuestra economía, de arriesgar al animal de años de cría, de jugarnos la vida en el ruedo?. O sencillamente somos capaces nada más de esperar la hora y abrir la boca para criticar y hasta en muchos casos tomar la pluma y escribir lo peor visto.

Tomemos esto como una reflexión que ojala llegue para aquellos aficionados, aquellos comentaristas y hasta aquellos toreros que se prestan para esto sin importarle el daño que le hacen al mundo taurino y a los verdaderos aficionados que aman la fiesta de los toros. Aprovechando así la oportunidad para señalar que próximamente que la empresa “El Toreo” que años tras años ha venido desarrollándose como organización, y trasladándose de pueblo en pueblo, fomentando lo poquito que queda de nuestra fiesta, ofrecerá dos tardes de toros en honor a las ferias de San Felipe que será testigo, el próximo primero y dos de mayo del esfuerzo y sacrificio de salvar mencionada feria, carteles que estarán conformados por dos matadores de toros españoles como lo son Francisco Marco y Francisco José Palazón y cuatro venezolanos, Manuel Media El Rubí, Ramón Álvarez El Porteño, el tovareño Rafael Orellana y el torero a caballos José Luis Rodríguez.

Invitamos así de dicha manera DISFRUTAR y APOYAR dicha organización taurina para el fomento y cultivación de nuestra fiesta, TU fiesta.

Israel Téllez anunciado en Morelia


El próximo domingo 2 de mayo el Tigre de Uriangato continuara su arrolladora temporada en la plaza de El Palacio del Arte en Morelia. Se lidiaran toros de “El Junco” y compartirá cartel con el español Julián López “El Juli” y Rodolfo Chávez que tomara la alternativa.

MAESTRANZA

Por Nelson Arreaza.

Muchos aficionados tienen la creencia que las plazas de Sevilla y Ronda se llaman Maestranza y qué equivocados están, porque ninguna plaza de toros se llama Maestranza, sino que son propiedad de las Reales Maestranzas de Caballerías. Para sacarlos de ese error garrafal he recurrido al Diccionario de la Real Academia de la Lengua y al Diccionario Espasa de La Tauromaquia.
Según el Diccionario de la Real Academia Maestranza quiere decir lo siguiente: “Sociedad de caballeros cuyo objeto es ejercitarse en la equitación, y fue en su origen escuela de manejar armas a caballo”.
Por su parte el Diccionario Espasa de La Tauromaquia dice: “Estas instituciones juegan un importante papel en el origen de las fiestas de toros que con el paso del tiempo han dado lugar a las actuales corridas de toros. El inicio de estas asociaciones de la nobleza es, según el barón del Pujol de Planés, en su Monitorio áulico de etiquetas, tratamientos (Madrid 1908): “Para que la nobleza española adquiriese cierta perfección en los ejercicios militares por medio de los cuales se llegase a formar un plantel de jóvenes que, reunidos en distinguidos Cuerpos de Caballería, pudiesen servir a la defensa del reino y de sus soberanos, y así mismo con el objeto de que la hermosa raza de nuestros caballos andaluces no perdiese aquella superioridad que reconocen en ella todas las naciones, establecieron los reyes de España en ciertas ciudades unas Asociaciones de nobleza que se dedicaran preferentemente a la enseñanza y manejo del caballo”.
Hay cinco Reales Maestranzas de Caballería, de las cuales, solo dos son propietarias de plazas de toros y ellas son Ronda y Sevilla. Las demás aunque en alguna oportunidad tuvieron plazas de toros actualmente, estas, pertenecen o a los ayuntamientos o a las Casas de Misericordia.
Las cinco ciudades que poseen Reales Maestranzas de Caballería son Ronda (1572), Sevilla (1573), Granada (1709), Valencia (1754) y Zaragoza (1819).
Como podran darse cuenta ninguna plaza se llama “Maestranza”, sino que son propiedad de las Reales Maestranzas de Caballería y llamar, aquí en Venezuela, “Maestranza” a la plaza “César Girón” de Maracay me parece un soberano disparate.